Senil Dion
…porque el domingo no pertenece a la semana, sino que es más bien el tabique que separa una semana de otra, y así mi tío y yo, en nuestro paseo de domingo andamos en equilibrio por encima de una pared..
Javier Pérez Andújar, Los príncipes valientes
Me persuadiré de que el hombre que coge el autobús cada día a la misma hora es imprescindible en su regularidad para que no se pierda el sentido de las cosas, y de esta manera iré corroborándome en la superstición de que el mundo somos todos o de que el mundo nos necesita a todos como a un reloj le son imprescindibles todos sus resortes
Javier Pérez Andújar, Los príncipes valientes
El campo es más literario que la fábrica, el analfabetismo del campo tiene más palabras, más vocabulario que el analfabatismo de la industria, porque en el campo hay una tradición oral, una literatura popular, que no se da en las cadenas de montaje y en los grupos de viviendas
Javier Pérez Andújar, Los príncipes valientes
Una de las facetas más desagradables de la guerra es que los gritos, las mentiras y el odio provienen siempre de personas que no están combatiendo
George Orwell, Homenaje a Cataluña
I defy anyone to be thrown as I was among the Spanish working class - I ought perhaps to say the Catalan working class, for apart from a few Aragonese and Andalusians I mixen only with Catalans- and not be struck by their essential decency; above all, their straightforwardness and generosity. A Spaniard’s generosity, in the ordinary sense of the word, is at times almost embarassing. If you ask him for a cigarrete he will force the whole packet upon you. And beyond this there is generosity in a deeper sense, a real largenes of spirit, which I have met with again and again in the most unpromising circumstances.

George Orwell, Homage to Catalonia

La por d’escriure en un to massa baix, amb el risc que la melodia quedi greu i haver de mantenir-la desafinada fins al final.
Llucia Ramis, Tot allò que una tarda morí amb les bicicletes
La casa conserva la bellesa decadent d’un passat que, en la memòria, roman estival, com si la infantesa sempre anàs en bicicleta.

Llucia Ramis. Tot allò que una tarda morí amb les bicicletes

Y en cada puerta, en cada casa, lo misericordioso es darles a las viejas una perra gorda y darles a los niños una perra chica, y a los niños les preguntan de quién son, cuando salta a todas luces que son de la penuria, que habiendo sido del catorce de abril a partir de ahora serán del dieciocho de julio, y mi madre se da a conocer, y se dan a conocer todos los niños, y las mujeres les dicen lo acostumbrado de siempre: “te doy, pero no vengas más”, y les ponen en el delantal unos coscorrones de pan, para que maten el hambre con perdigonazos de pand duro, y mi madre con el dinero, cuando puede, se compra un lápiz para ir a la escuela, y obsesionándome con ese lápiz me daré cuenta de que voy a querer escritor con el lápiz de mi madre”.
Javier Pérez Andújar, Los príncipes valientes
La diferencia entre un pícaro y un noble es que el pícaro no espera nada de la justicia
Javier Pérez Andújar, Los príncipes valientes
Que yo recuerde esa fue una de las pocas veces que, en aquellos primeros tiempos, Tere y yo hablamos de nuestra relación; nunca lo hacíamos, como si los dos sintiésemos que la felicidad se vive, no se habla de ella, o que basta mencionarla para que desaparezca.
Javier Cercas, Las leyes de la frontera